Los organizadores de carreras, los otros perjudicados

Uno de los efectos colaterales del Estado de Alarma que estamos viviendo los deportistas debido a la pandemia del coronavirus, es el aplazamiento o suspensión de muchas de las competiciones.

Fueron varias las carreras en La Rioja que anunciaron el aplazamiento o la suspensión ante el anuncio de este Estado de Alarma que estamos viviendo, un número de carreras que ha ido en aumento a medida que se ha ido ampliando el periodo de encierro y ante la incertidumbre de cuándo y cómo se va a volver a la normalidad.

Los corredores no son los únicos afectados con estas suspensiones o aplazamientos, los organizadores de carreras son también víctimas de esta situación, que se ven agravados cuando estas carreras son organizadas por empresas cuyo modus vivendi depende de la organización de estos eventos.

Para saber cómo afecta a estos organizadores, hablamos con Diego Ayala, propietario de Clover Sport, empresa de servicios deportivos que surge en La Rioja en 2013, especializada en la organización de Duatlones, como el Duatlón Cros Carrasquedo, que ha alcanzando ya cinco ediciones, el Duatlón Mancomunidad de los Pueblos de Moncalvillo, el Duatlón de Media Distancia de Santo Domingo de la Calzada o la San Silvestre de Grañón entre otras.

¿Cómo se están viendo afectados los organizadores de carreras con este encierro?

Hasta ahora ha habido mucha incertidumbre, después de Semana Santa comenzaba el boom de carreras populares. Pero el decreto de Estado de Alarma hace imposible poder realizar la actividad en este sector, ya que es momento de proteger la salud. Como consecuencia para empresas organizadoras lleva consigo un descenso notable del trabajo. Los participantes son muy conscientes de esta situación y son los primeros en reconocer el esfuerzo de los organizadores y apoyar las decisiones tomadas.
 

¿Para un organizador cuál es la repercusión de la suspensión de una carrera y cuál el aplazamiento?

Son situaciones diferentes. Mucho depende del momento en el que te encuentres de la organización. Para pruebas populares, si ya has realizado algún tipo de inversión como puede ser la bolsa del corredor, medallas… en esta tesitura la solución menos mala puede ser el aplazamiento.

Si no, dado que esta situación actual es generalizada, lo que podrá suponer, si se aplazan las pruebas, es un excesivo calendario en la recta final del año (si se da la posibilidad) en el que todo el engranaje tenga más que perder que de ganar. A priori, ya se contaban con muchas pruebas para esa época del año. Por ello, suspender una prueba y aplazarla al año que viene puede ser una opción muy acertada.
 

¿El cúmulo de carreras a partir de septiembre y hasta fin de año no es una solución que puede perjudicar tanto a corredores como a organizadores? El que una carrera ya estuviese planificada para una fecha después de septiembre, puede verse perjudicada por otra que la haya tenido que posponer a una fecha próxima a la primera.

Es una situación que por lo visto se va a dar, y como hemos comentado antes, lo más probable es que no sea positivo para nadie. Hay participantes fieles a una determinada carrera que priorizarán su participación en ella, dejando de sumar en otra de las pruebas. En este sentido, los más afectados son aquellos que tenían previsto el evento en esas fechas, ya que deberán compartir calendario, produciéndose un reparto de participantes que deslucirá la foto de la prueba.
 

¿Habría que tener cierta preferencia hacia las empresas dedicadas a organizar carreras frente a clubes o ayuntamientos a la hora de suspender carreras? Las empresas que se dedican a organizar eventos viven de ello mientras que los clubes y ayuntamientos pueden seguir subsistiendo si suspenden sus carreras.

No tiene por qué. Hay que primar el trabajo y la buena organización, independientemente de quien esté detrás. Para las empresas organizadores, es una labor conjunta, ya que siempre van de la mano con entidades públicas o asociativas.
 

Para hacernos una idea, y sabiendo que hay muchas variables que lo determinan, ¿cuánto cuesta organizar una carrera? ¿A partir de qué presupuesto debe contar un organizador para organizar una carrera con un mínimo de 100 participantes (por ejemplo)?

Este es un tema muy ambiguo, hay factores sobre el trabajo en la preparación, con meses de realización y días previos que no tienen las suficientes horas, que se unen a los gastos fijos de seguros, servicios sanitarios, jueces/cronometraje, infraestructura, trofeos, bolsa del corredor y un largo etc.

Cada tipo de evento lleva consigo unos costes propios, cuantificables por participante, los cuales son proporcionalmente incrementados en función de la calidad y el trabajo que se dé a la prueba, siempre con el objetivo de la mayor satisfacción del participante tras la carrera.

En términos generales, una carrera de 100 participantes supone un balance cero, entre los gastos e ingresos de la misma. Por ello, para empresas organizadoras, es fundamental el respaldo y fomento de estas pruebas desde la administración pública y empresas patrocinadoras.
 

Con el encierro de empresas y con la economía en previsión de caída, ¿se ve peligrar el patrocinio de carreras por parte de empresas?

Lo más probable, el patrocinio de por sí ya es una de las dificultades con las que se encuentra un organizador a la hora de preparar un evento. Las consecuencias de esta situación se verán reflejadas en este aspecto y podrá llegar a ser uno de los motivos por lo que algunas pruebas tengan que cancelarse.

Esto puede suponer un nuevo reto para los organizadores, que tendrán que ajustar el presupuesto. Será una situación que los participantes deberán tener en cuenta valorando más el trabajo, recorrido, fecha… que la relación euros/kilómetro o la bolsa del corredor.

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