Reto 2020 del Corredor Solidario a favor de FARO

Rubén Zabala, el Corredor Solidario, realizará su nuevo gran reto, con el que pretende recaudar fondos para la lucha contra el cáncer infantil. La acción solidaria pretende sensibilizar sobre esta enfermedad que afecta a más de 1.500 niños al año en toda España, así como difundir el trabajo de FARO, cuyo objetivo sigue siendo el mejorar la calidad de vida de los niños con cáncer, promoviendo la protección y el cuidado de ellos y de sus familias en las distintas fases de la enfermedad.

Este compromiso personal de Rubén Zabala y todo su equipo de colaboradores en su segunda convocatoria, forma parte de los actos que se desarrollarán en La Rioja durante el mes de septiembre para impulsar la campaña mundial de sensibilización ¡Enciende la Esperanza!’, surgida desde la Childhood Cancer International (CCI) y la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer de la que FARO es miembro. La idea es concienciar a la sociedad sobre su problemática y visibilizar a los menores que padecen esta enfermedad. Además, este año, con el lema central “¡Contagia ilusión!” se quiere tener presente la situación actual que estamos viviendo en nuestro país con respecto al COVID-19, ya que el cáncer y sus tratamientos pueden debilitar el sistema inmunológico. Esto significa que suelen tener un mayor riesgo de infección y enfermedad tratándose como pacientes de riesgo.

El próximo 5 de septiembre, El Corredor Solidario contagiará toda su energía a cada uno de los niños y adolescentes riojanos con cáncer y comenzará su aventura en el monte de San Lorenzo en Ezcaray hasta Logroño. Serán 75km y 4.650 metros acumulados. Como en la edición anterior en la cumbre de este emblemático pico “robaremos la energía de las estrellas para meterla de manera simbólica en un faro y llevar esa energía a los superminihéroes”.

Para apoyar esta iniciativa se ha creado una recaudación de fondos en la página de la Asociación en Facebook @farorioja. Independientemente del importe, cualquier ayuda cuenta.

FARO trabaja desde hace veinte años para mejorar la calidad de vida de los niños y de sus familias porque, cuando un niño enferma de cáncer, él y su familia deben hacer frente a una grave dolencia, pero también a una serie de problemas sociales que se derivan de este diagnóstico. No solo los aspectos médicos son prioritarios para dar respuesta a una situación tan compleja y específica como es el cáncer infantil. Es necesaria una atención integral que contemple otros aspectos: información, atención psicológica, social y educativa.

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