Los tres tresmiles en tres días de Gosantod

Gorka Santo Domingo, más conocido como ‘Gosantod’, es un corredor nacido en Durango hace 33 años pero residente en Lardero desde los 19. Comenzó a correr hace tres años, una actividad a la que se enganchó rápidamente y que unida a su pasión por la montaña, le hizo soñar y plantearse correr los más alto y lo más complicado con retos difíciles de superar para cualquiera.

Gosantod es un habitual corredor de trail vistiendo equipaciones de clubes riojanos como Beer Runners, Nutrium y últimamente de Vida Perra, cuando compite en pruebas de canicross junto a sus perras Argi y Beltza.

Tras lesiones y desmotivaciones el momento de su mayor reto hasta la fecha no llegó hasta este fin de semana. Se planteó hacer en tres días los ‘3 grandes de Pirineos’ y todos ellos entre los 5 más altos de España. Un reto al que ha bautizado como #3Días3Tresmiles y los más altos de Pirineos. Esta has sido su aventura.

Sábado, 18 agosto. “Monte Perdido”, Ordesa, 3.355 metros de altura.

Cogí en Torla el autobús que te llevaba al aparcamiento de Ordesa donde comienza la ruta. Comencé las 6:00 de la mañana con intención de tener margen y hacer unas 7 horas de recorrido, corriendo donde se pudiese y andar fuerte lo demás. Salí del aparcamiento a las 6:30 todavía de noche, y pensando que ya iba a haber luz no llevé el frontal con lo que fui corriendo, pero muy despacio para no tropezarme, hasta el refugio de Goriz la zona “corrible” todo sobre lo previsto incluso más rápido. Aquí comenzaba el puro alpinismo donde empecé a andar rápido adelantando a los montañeros.

Y es lo que tiene la montaña, que me subí hasta media ladera de la contraria a la que subía a Monte Perdido, con lo que tuve que bajar y volver a coger la ruta correcta, una subida infernal por una escupidera de roca pequeña que resbalaba mucho. La bajada, aunque a resbalones al principio, por la escupidera, la hice a mi ritmo cómodo y disfrutón. Además, toda la gente me animaba con lo que me motivó mucho a ir rápido.

Iba comodísimo para bajar de las 5 horas aún contando con la pérdida o desvío. El problema vino cuando llegué a la zona que había hecho por la mañana pero esta vez de noche. Me pareció tan increíble que, mientras corría a ritmos por debajo de 3:40, me quedé mirando unas cascadas tropecé y caí en plancha golpeándome rodilla muslo y clavándome piedras en la palma de la mano que me dejaron un buen rato sentado y dolorido.

Sabía que me quedaban unos 4 kilómetros con lo que trotando suave intenté ponerme en marcha. Me costó coger ritmo otra vez pero los 2 últimos pude hacerlos rápidos consiguiendo llegar a la aparcamiento en 5h15m después de 32,6 kilómetros de puro alpinismo, ya que quien conoce Pirineos sabe que a partir de 2.000 metros de altura por ahí es imposible correr.

La mala suerte de ese día fue el perder la cámara deportiva con la que hice todas las fotos.

Aquí está la actividad que prueba la primera de las hazañas.

Domingo, 19 de agosto. Aneto, 3.404 metros de altura

Viendo que estaba un poco dolorido de la caída y con los cuádriceps algo cargado de forzar en las bajadas decidí hacer el Aneto el el segundo día. Quería hacer menos kilómetros para poder llegar a hacer más cómodo el siguiente reto.

Salí de llano en el autobús a La Besurta a las 7 de la mañana, partiendo en ruta hacia el Aneto media hora después. Nada más salir ya notaba que no iba a ser cómodo, que me iba a tocar sufrir ya que tenia algunas molestias en los cuádriceps del día anterior.

Hasta el refugio de la Renclusa fui muy bien, pero ahí me desvié 10 minutos en subida que tuve que deshacer para volver a la Renclusa y preguntar por la subida adecuada. Me puse en marcha subiendo, pero al ser un camino poco marcado me volví a desorientar y ascendí 30 minutos más de lo debido, para quedarme por encima del Portillon, paso que parte directo al glaciar del Aneto, con lo que tuve que bajar para rectificar y pasar por el Portillon.

Una vez ahí, eran necesarios los crampones y el piolet para poder subir hasta el Aneto debido a la cantidad de nieve acumulada y que no se había derretido. Después de sufrir un poquito en la subida, paso de Mahoma y ya estaba en la cruz que marca la cima.

Luego tocó la vuelta, más cómoda que la subida. Pero la bajada del Portillon a la Renclusa se me hizo eterna saltando de piedra en piedra. Una vez ahí a correr hasta Besurta para conseguir un buen tiempo tras las dos pérdidas de 5 horas y 30 kilómetros en 15,8 kilómetros. Terreno pirenaico a partir de 2.000 metros incorrible, por ello de los tiempos.

Aquí el track que lo confirma.

A la tarde de ese mismo día hice la Vía Ferrata Sacs, una de las ferratas más verticales de España con un nivel de fuerza de 4 a 5.

Lunes, 20 de agosto. Posets, 3.371 metros de altura

El día siguiente tocaba Posets desde Eriste y volver a Eriste. Fue la ruta más dura de las tres, ya que tenía mucho dolor de cuádriceps, desde empezar el recorrido con lo que el 90% de la subida al pico lo hice andando fuerte y pensando en darme la vuelta desde que llevaba en ruta una hora.

Hasta el Refugio Angel Orús todo fue bien, pero una vez llegado a la pradera superior me despisté y subí por una ladera que no era con lo que tuve que ir durante 3 kilómetros corrigiendo la ruta hasta el nevero que te llevaba a Posets. Los neveros era necesario hacerlos con crampones. El primero fue bastante bien, aunque al terminarlo ya tuve que empezar a sentarme y comer bien para recuperarme del cansancio acumulado. Después, una subida de rocas que hice bastante cómodo, posiblemente el rato más cómodo de toda la ruta.

Luego llegó el nevero más inclinado, en el que con los crampones y piloet pasé miedo por la inclinación y po el poco agarre en un nevero tan inclinado. Terminado, otra vez tuve que sentarme para recuperar. Y así hasta 3 veces más hasta llegar a la cima del Posets.

Ya estaba, reto conseguido pero faltaba la bajada. El primer nevero no me atreví a pasarlo bajando y lo esquivé por las rocas. El segundo… lo hice con el culo en el suelo y bajando como si esquiase. A partir de ahí baje trotando a un ritmo muy lento.

El dolor de cuádriceps empezaba a ser insoportable y comparado a lo que estoy acostumbrado a bajar, ya que es donde disfruto y más me gusta la sensación de adrenalina, bajé muy despacio. Al llegar a Eriste me di cuenta de lo que había conseguido incluso con el dolor inmenso de cuádriceps. Tres de los tremiles más altos de España en tiempos muy buenos cuando cada uno de ellos los alpinistas tardan entre 12 y 16 horas en hacerlos desde los sitios que yo he salido.

Aquí está el track de esta última etapa.

Satisfecho con esta hazaña, muy mejorable en tiempos y con alguna otra locura en mente para finales de este año.

Un comentario sobre “Los tres tresmiles en tres días de Gosantod

  • el 22 agosto, 2018 a las 7:28 pm
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    Bfff menuda flipada… Esto lo hacen montañeros con experiencia cualquier fin de semana, y sin perderse campeón! Menuda hazaña se ha casado y menudo bombo que le habéis dado, vaya tela…regalarle un mapa, una brújula y unos pantalones largos, que por los neveros y cuando se llevan crampones y piolet se lleva pantalón largo.

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