Rubén Cristóbal, una vida llena de zancadillas para este corredor

Divertido, bromista y con una agilidad envidiable para la improvisación, ha decidido ponerle una sonrisa a la vida, esa que no se lo está poniendo nada fácil. Rubén Cristóbal nació hace 34 años en Calatayud pero él se siente riojano de adopción.

La vida decidió ponerle zancadillas ya desde muy pequeño. Con 6 años le diagnosticaron leucemia. Un error durante el suministro de la medicación en la médula le provocó una lesión medular en la D9 que se tradujo en una paraplejia. La leucemia la superó con un auto trasplante en un hospital de Barcelona pero la lesión medular fue irreversible dejándole postrado en una silla de ruedas.

A los 18 años fue diagnosticado de diabetes tipo 1 en un control rutinario, lo que le obligó a llevar una vida más ordenada y a practicar deporte. Durante su juventud compitió en baloncesto y tenis en silla de ruedas, deportes en los que llegó a participar en varias ediciones del Campeonato de España.

Con 21 años se trasladó a La Rioja para estudiar un grado superior de informática en el IES Comercio mientras residía en el Centro de Recuperación de personas con discapacidad física (CRMF) de Lardero. Cuando terminó los estudios se trasladó a vivir a Logroño, donde lleva empadronado desde hace 8 años.

En 2014, mientras se ponía una camisa, su silla, que entonces carecía de antivuelco y era más ligera, volcó y se golpeó el cuello lesionándose la C3. Las horas de entrenamiento en el gimnasio hizo que la musculatura amortiguara el golpe y ‘solo’ sufriera un pinzamiento medular sin rotura. Las secuelas de esta nueva lesión, tras una intervención quirúrgica, fue la pérdida parcial de la movilidad de las extremidades superiores. “Mira que he hecho locuras de joven, que me he caído veces de la silla y que nos hemos dado golpes cuando jugábamos a baloncesto y nunca me pasó nada… y esta vez, con un simple gesto de ponerme la camisa me provoqué una lesión tan grave. Así que ahora no pienso en limitarme en hacer cosas pensando que me pueda pasar algo, porque cuando menos te lo esperas y de la forma más tonta puedes tener un accidente.” nos comenta Rubén.

Esta nueva lesión le apartó de la competición de baloncesto y de tenis en silla de ruedas, por lo que tuvo que buscar un deporte que practicar adecuado a su nueva situación. Lo encontró saliendo a correr con la silla “Al principio hacía solo 2 o 3kilómetros y me acompañaba mi padre porque no se fiaba.

En 2017 se inscribió a la Media Maratón de La Rioja “Empecé con las carreras a lo grande, con una media maratón, pero es que ya llevaba mucho tiempo entrenando y haciendo largas distancias y ya había hecho varias tiradas de 21 kilómetros. Además. el problema es que en Logroño no hay apenas carreras de 5K o 10K que sean accesibles para sillas de ruedas. La mayoría de las carreras de distancias menores a media maratón en Logroño tienen parte o todo el recorrido por parques, y mi tipo de Handbike no está preparada para terrenos con poca tracción o pisos poco firmes, que me puedan hacer volcar.

Hasta entonces no tenía relación alguna con corredores y fue precisamente en esa carrera donde conoció a los Beer Runners. A partir de ese momento se fue introduciendo en el grupo de corredores a través de Emilio, Esteban y Valen hasta ser un Beer Runner más con los que salía a correr y a competir en carreras. Meses después participaría en la prueba de 21 del Maratón Ciudad de Logroño como Beer Runner, siendo ésta su segunda carrera.

Rubén en su primera carrera con los Beer Runners en la prueba de 21K del Maratón Ciudad de Logroño

En esta segunda carrera conoció a Patricia González, vencedora ese año del Maratón de Logroño y fundadora del Team One, un equipo en el que todos sus componentes padecen diabetes tipo 1. Meses después, en la Rioja Ultra Trail, Rubén volvió a coincidir con Patricia González quien le convenció a que se uniera a su equipo para participar en el evento deportivo ‘Diabetic Runners and Cyclists for more sport for all in Europe’ que se iba a celebrar a finales de agosto de 2018 en Spoleto (Italia). Este evento reúne a deportistas con diabetes de 31 asociaciones europeas para realizar diversas pruebas deportivas. El Team One era el único equipo español con participación en todas las pruebas, siendo Rubén el representante en silla de ruedas. “Estuvimos una semana y fue mi primera salida con mi nueva lesión. Gracias a Patri conseguí que mi madre me acompañara como ayuda, pero todo el equipo se volcó conmigo, subiéndome con la silla a los transportes públicos no adaptados, empujando la silla cuando yo no podía… hubo un ambiente muy bueno, hice amistad con todos ellos y me enseñaron algunos trucos acerca de alimentación y de entreno de cara a la competición con diabetes.

Con el Team One en Spoleto

En Spoleto el grupo andaluz del Team One le ‘liaron’ para participar al año siguiente en el maratón de Sevilla al ser un circuito muy llano. “Me tiré 4 meses entrenando para maratón, entrenando incluso el día de Navidad a las 8 de la mañana para hacer la tirada larga de 30 kilómetros.” En febrero de este mismo 2019 se presentó en Sevilla para correr su primer maratón, con el objetivo de bajar de 3 horas y 30 minutos. “Me fui a Sevilla una semana porque no la conocía. Allí hice rodajes con el Team One antes de la carrera, me llevaron a visitar el campo del Betis… me arroparon súper bien: Sin embargo, días antes de la carrera me dijeron que mi silla no estaba homologada para participar en ese maratón. Entonces Spiderabel (corredor que correr con fines benéficos vestido de Spiderman) me comentó que iba a correr con los miembros de AEFAT (Asociación Española Familia Ataxia Telangiectasia), saliendo con las sillas los últimos. Así que me uní a ellos hasta el kilómetro 5 y a partir de ahí me fui en solitario con el riesgo de que me sacaran del recorrido en cualquier momento. Terminé cumpliendo el objetivo con 3 horas y 27 minutos, pero descalificado por mi tipo de silla de ruedas.

Rubén tras finalizar su primer maratón

El tipo de handbike que utiliza Rubén no es el utilizado habitualmente en competición en el que corredor va tumbado y que se pueden alcanzar velocidades de 50 kilómetros por hora.. Rubén utiliza un acople para su silla de ruedas convencional que la convierte en una handbike y con la que velocidad máxima que puede alcanzar son los 25 kilómetros por hora. En las handbike deportivas el centro de gravedad se encuentra muy bajo, permitiendo trazar curvas a gran velocidad y subir cuestas pronunciadas. En la silla que utiliza Rubén no puede hacer giros rápidos, teniendo que bajar el ritmo hasta casi detenerse para hacer giros cerrados para no volcar, y teniendo que ser ayudado en cuestas pues las ruedas pierden la tracción.

El pasado 6 de octubre Rubén compitió en casa haciendo su segunda maratón, en el Maratón Ciudad de Logroño. En esta ocasión, a pesar de que el perfil es más exigente que el de Sevilla, su marca se rebajó hasta las 3 horas y 11 minutos.

Llegando a meta en el maratón de Logroño

Su próximo objetivo será volver a Sevilla para rebajar la marca en maratón. Seguirá entrenando en esta nueva pasión deportiva con la que ha sido su preparadora en las últimas carreras Susana Arrúa. Intentará también rebajar su marca de 1h16 en Medio Maratón en la media de Azkoitia-Azpeitia. Pero sobre todo, seguirá con su sonrisa y su sentido del humor a pesar de las zancadillas que la vida le ha ido poniendo.

Junto a Alberto Bastián en la Media Maratón de La Rioja en 2018

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